21.6.11

NUESTRA IMAGEN EN LA RED

La imagen siempre nos ha acompañado y el gusto hacia ella ha sido inherente. Desde los orígenes, el hombre ha utilizado la imagen para identificar a las demás especies. Las pinturas de Ata-puerca son un claro ejemplo de la utilidad comunicativa de la imagen. Las tribus se identifican con colores e imágenes y se hacen diferenciar así de otras tribus cercanas. Se identifican así mismos y a su vez, identifican a los demás. De igual modo ha ocurrido en todos y cada uno de los ámbitos de la vida del ser humano. Ha buscado su imagen, ha creado incluso a Dios para crearse a sí mismo. “A su imagen y semejanza”. Se ha identificado con unos colores y unas formas que ha creído idóneas para su persona.

Actualmente eso se refleja perfectamente en las redes sociales.
Creamos nuestro perfil, donde nos damos a conocer a los demás. Datos biográficos y una imagen (a nuestra elección) nos hará formar parte de una comunidad. Una comunidad que nos incluye a nosotros y a millones de personas más con perfiles, cada uno, diferentes. Ésta imagen nos define y a la vez, nos diferencia de los demás. Es nuestro espejo, nuestro yo. Retratos clásicos, bizarros, cómicos, sádicos, pictóricos e incluso genéricos y comunes flotan en la red. Millones de retratos e imágenes se mueven en el hiperespacio para buscarse y encontrarse unos a otros.
El arte en la red ya ha comenzado en el instante en el que se crea uno el perfil. El autorretrato ya se ha creado.
Ahora comienza el momento de difundir arte, de socializar a través del arte y de hacer arte a través de lo social.
Imágenes de todo tipo nos definen a nosotros mismos y a los demás. Representan nuestros recuerdos, nuestras inquietudes e intereses. Traficamos con nuestros sentimientos y recuerdos y lo hacemos a través de la imagen. Millones de imágenes, de representaciones, muestran nuestro día a día. Artes de todos los tipos llenan nuestros “muros”. La red se convierte en un museo improvisado donde millones de personas, de artistas, lo quieran o no, generan salas y salas llenas de cuadros. Arte renacentista, barroco, flamenco, realismo social, vanguardia, arte postmoderno, kitch,… arte de todos los tipos y colores generan un abanico social y artístico rico por su diversidad, creatividad y constante renovación. No obstante existe también una tendencia, un arte mayoritario. El arte social cotidiano, el álbum de nuestro día a día. Un arte despojado de intimidad donde la renovación es imprescindible para alcanzar un fuerte estatus social.
Nos comunicamos a través de las redes sociales. Con un clic, un pequeño texto, una imagen, un video o incluso un pequeño link. Cada día exponemos nuestras experiencias, nuestro cuerpo, nuestro tiempo. Lo compartimos. Lo somos todo y no somos nada.

No hay comentarios: